““Es curioso que casi nunca reciba uno nada que merezca la pena, y sin embargo sigamos esperando el correo con ilusión”.
Virgina Wolf. Al faro, p. 101.
““Es curioso que casi nunca reciba uno nada que merezca la pena, y sin embargo sigamos esperando el correo con ilusión”.
Virgina Wolf. Al faro, p. 101.
“Pero estaba totalmente embebido en su lectura, tanto que, cuando de vez en cuando levantaba lo ojos de ella, como acababa de haer durante un breve instante, no era para mirar nada ni a nadie, sino para dejar mejor prendido, con mayor exactitud, algún pensamiento. Una vez hecho lo cual, se sumergía de nuevo en la lectura y su imaginación reempendía el vuelo. Le parecía que su padre leía como si estuviera guiando alguna expedición o pastoreando un gran rebaño de ovejas o tratando de trepar monte arriba por un sendero estrecho y solitario. Y unas veces caminaba deprisa y en línea reta, abriéndose apso entre la maleza, pero otras praecía como si se hubiese enganchado en alguna rama, o los zarzales le impidiesen ver el camino, pero no iba a dejarse vencer por tal cosa, seguía adelante, voviendo una página tras otra”.
Virgina Wolf, Al faro, p. 221.
“A veces las cosas tienen una manera especial de volverse irreales (…). También al volver de un viaje o durante la convalecencia de una enfermedad, antes de que las costumbres de siempre vuelvan a aflorar a la superficie, se tiene esta misma vivencia de la irrealidad que resulta tan sobrecogedora; siente uno como si algo surgiera de nuevo. Y en esos momentos, la existencia se tornaba más intensa y se encontraba uno a sus anchas”.
Virginia Woolf. Al faro.