“El buen Antonio Machado, a punto de caer Barcelona, cuando ya era inminente la derrota en la Guerra Civil, escribió lo siguiente: ‘Se ignora que el valor es virtud de los inermes, de los pacíficos -nunca de los matones-, y que a última hora las guerras las ganan siempre los hombre de paz, nunca los jaleadores de la guerra. Sólo es valiente quien puede permitirse el lujo de la animalidad que se llama amor al prójimo, y es lo específicamente humano’”.
Héctor Abad Faciolince. El olvido que seremos. Barcelona: Seix Barral, 2008, pàg. 254.