“El deseo y el amor tienen propósitos opuestos. El amor es una red arrojada sobre la eternidad, el deseo es una estratagema para evitarse el trabajo de urdir esa red. Fiel a su naturaleza, el amor luchará por perpeturar el deseo. El deseo, por su parte, escapará de los grilletes del amor”.
Zygmunt Bauman. Amor líquido. Madrid: Fondo de Cultura Económica de España, 2007. (pàg. 25)