“Es bien sabido que todas las vallas tienen dos lados. Dividen un espacio uniforme en exterior e interior. Pero los que están a un lado de la valla ven el exterior allí donde los que están al otro lado ven el interior. (…) Para los que forman parte del ghetto voluntario, los demás ghettos son lugares donde jamás pondrán los pies. A los habitantes de ghettos involuntarios, en cambio, el territorio donde se encuentran confinados (al verse excluidos de todas partes) es un espacio del que tienen prohibido salir”.
Zygmunt Bauman. Confianza y temor en la ciudad. Barcelona: Arcadia, 2006. (pàg. 30)